domingo 31 de agosto de 2008

Recompensa


El pasado Viernes recibí una recompensa. Grata recompensa que, para que engañarnos, no me vino nada mal.
Por la mañana en la oficina llega el jefe a eso de las once y como siempre me pregunta si hay algo en el correo electrónico para él, si hay que dar conformidad a algo ó si tiene que firmar algún documento. Le dije que sí, que tenía que firmar el acta de la última reunión de los socios y me dijo que se la llevara al despacho que allí la firmaría. Me extrañó porque él siempre firma los documentos en mi mesa, pero así lo hice.
Cuando entro en el despacho con los papeles de la reunión, vá el hombre y antes de firmar nada, me dá un billete de 500 euros.
Le pregunto que para qué es, que si es para pagar algo de la empresa ó para pagar algo de alguna de la muchas cacerías a las que vá, y él me responde que es para mí. Que lo había hablado con su hijo y habían decidido darme ese dinero. "Tú te lo mereces, bueno te mereces mucho más, pero de momento esto es un pequeño adelanto. Estamos muy contentos con tu trabajo".
¡Qué fuerte! Es la primera vez en 7 años que llevo allí trabajando que los jefes tienen ese detallazo conmigo. Bueno, exceptuando la vez que me regalaron un reloj chulísimo de la marca Paul Versan, pero eso no fué solo a mí, fue también a todas las mujeres de mis compañeros hace dos navidades en la comida de empresa; pero lo del Viernes sí que fué sólo a mí, por eso me hizo ir a su despacho porque yo no estoy en un despacho aparte, yo estoy en una sala grande junto a dos compañeras más.
La verdad es que últimamente estoy de trabajo hasta arriba y estoy currando a tope, pero bueno, para eso estoy allí, para que mi trabajo salga adelante tanto si hay mucho como si hay poco.
Así que la mar de contenta, le dí las gracias y ya tuve las pilas puestas para todo el día.

viernes 15 de agosto de 2008

Un hasta luego

Lo siento, lo he intentado pero no puedo con todo. Me es imposible actualizar el blog más a menudo, así que hasta que pase el verano, me vereis poco por aquí.
Tengo muchísimo trabajo y cuando llego a casa después de haber estado 9 horas delante del ordenador, lo que menos me apetece es seguir delante de él, así que cuando acabo de comer pues me voy a la pisicna a refrescarme un poco.
Nos veremos en otoño.
Esto no es un adiós definitivo, es un hasta luego.

domingo 3 de agosto de 2008

Hoy me he acordado de la gente que hemos conocido durante las vacaciones. La hemos conocido gracias a Tekno porque yo, he de reconocerlo, soy bastante introvertida y no me pongo a hablar con la gente con la facilidad que lo hace él. Ahora, eso sí, en cuanto cojo confianza puedes contar conmigo para lo que sea, pero mientras tanto, me cuesta.
Pues bien, allí en Caños hemos conocido a gente estupenda. Empezando por Daniel, un señor cubano encargado del parking que había justo enfrente del hotel, y terminando por David, un chico que había en la cala de Las Cortinas y que vivía allí. Era curioso este chico, su vida giraba en torno a la playa. Vivia allí, comía allí, se divertía allí, dormía allí... Subsistía de las cuatro pulseras y los cuatro colgantes que hacía con hilos y cuero y que luego se los vendía a la gente. Iba todo el día desnudo por la playa, intentaba acercarse a las chicas para ver si ligaba (algunas veces lo conseguía, otras no), en fín un personaje.
También hemos conocido a Ramón, un chico de Madrid que todos los veranos se baja a Caños a currar preparando lo que mejor sabe hacer: cócteles.
Ramón (de negro) y Tekno (de blanco)

Hemos conocido a Stefano, el mejor camarero de Caños y también el que tiene los ojos más encantadores. Este chico es francés, llegó un verano a pasar sus vacaciones a Caños y allí se quedó. Es un chico genial, siempre tiene una palabra amable para todos, su espíritu está purificado gracias al yoga que practica cada mañana en la playa (completamente desnudo que yo lo veía desde la habitación del hotel) y su principal fuente de energía según él, es buda.


Stefano y Tekno

Esta chica que está en el centro de la siguiente foto es la dueña del restaurante donde trabajan Ramón y Stefano, encantadora también. Persona de ideas muy claras, sabe lo que quiere y luchadora para sacar adelante su negocio. Ella es de Vejer de la Frontera pero vive en Caños. También tiene trabajando en el restaurante a su hermana Oliva y a su novio David que es el que sale todos los días a pescar con la barca para luego vender el pescado al peso en el restaurante. Luego ese pescado te lo cocinan como tú quieras. Ummmm, que rico.


En fin, gente que vas conociendo y que hacen que tus vacaciones sean mas amenas.