

La crisis ha hecho a muchos empresarios españoles del sector de la construcción, entre ellos mi jefe, que tengan que abrir mercado y plantearse el instalarse en otros paises. Yo por si acaso ya he solicitado un curso de Francés ya que el jefe ha decidido vender hormigón en Marruecos. Y me parece estupendo porque aquí en España el mercado está fatal. La crisis se ha notado en todos los sectores pero en la construcción es que ha dado de lleno. Nuestros comerciales están desanimados; hablas con ellos y lo único que dicen es que si la venta está mala el cobro está muchísimo peor; temen poner el pie en la calle y vender ya que corren el riesgo de que lo que han vendido no lo cobren y siempre es lo mismo, es la pescadilla que se muerde la cola. En nuestra empresa ha caido la producción casi un 70 % con respecto al año pasado y el nivel de morosidad se ha disparado hasta límites insospechados hace unos años. Las entidades de crédito tampoco hacen mucho por ayudar porque han cortado el grifo radicalmente y de financiar al empresario no quieren saber nada; ya puedes aportar miles y miles de metros cuadrados de terrenos, propiedades, etc que eso ellos no lo quieren para nada, están hasta arriba de inmuebles y terrenos, así que visto el panorama lo mejor es abrir mercado.
El sueldo mensual de un conductor de hormigonera ronda los 2.800 dirhams que al cambio son unos 250 € ; la Seguridad Social de cada trabajador son unos 330 dirhams, es decir unos 30 € mensuales (de risa) y lo que menos me gusta de todo es que no existe la Prevención de Riesgos Laborales, no es obligatoria como aquí en España, si un trabajador se accidenta, pues nada, peor para él, que se hubiese puesto el casco ó que no se hubiese acercado al andamio.
Esperemos que esta nueva andadura vaya bien y que por lo menos no haya más despidos en la empresa, que aunque no han sido muchos, algunos compañeros se han quedado atrás en el camino y han pasado a engrosar parte de esa larga lista de parados que nuestro presidente ZP tiene a sus espaldas.

2 Deja tu Manzana:
La situación está muy mal, en efecto: pero ya se sabe, ante la crisis, imaginación.
¡Vaya! Yo también sufro en la tienda, pero intentaremos aguantar.
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