Cuando todo parecía estar preparado para la celebración, los novios presentes en el altar y Sancho Panza frotándose las manos nada más de pensar cómo se iba a poner de comer en el banquete posterior a la boda, vá Basilio y aparece en escena diciendo que se vá a quitar la vida delante de Quiteria y de todos los allí presentes para que así, en su lecho de muerte, éste la desposara y que se marchara a la tumba con el objetivo cumplido: casarse con su hermosa y amada Quiteria.
"¡Vaya loco!", pensé a medida que iba leyendo el capítulo, pero... ¡qué equivocada estaba!; no estaba loco, lo que era demasiado listo, que ni se mató ni nada, que era todo un truco preparado (y ahí está lo más fuerte de todo el capítulo) ¡por Basilio y Quiteria!
Ella estaba "compinchada" con él y cuando acabó el ritual del casamiento entre ambos, vá el malherido y se levanta como si nada hubiera pasado y al escuchar al cura decir que el matrimonio no era válido por ser engañoso, vá ella y dice delante de todos los allí presentes que no, que quiere a Basilio por esposo ¡Menudo lío!
¡Qué bonito! Al final triunfó el amor sobre el poder del dinero, cosa que hoy en día no suele pasar muy a menudo; somos todos (y vamos a meternos todos y que se salve el que pueda) muy materialistas...
La peor parte de toda esta burla, aparte de Camacho, se la llevó Sancho Panza que veía cómo se esfumaba la posibilidad de degustar un buen banquete con tan ricos manjares.
Este grabado que representa la famosa boda de Camacho, pertenece a D. Miguel Santos y creo que se encuentra expuesto en la Diputación de Valladolid, según he encontrado por Internet.